Cuando España introdujo la NTS, la mayor parte del sector estaba mirando hacia otro lado. Nosotros estábamos preparados: llevábamos años haciendo simulaciones equivalentes para Australia y Estados Unidos. Eso permitió que algunos de los primeros parques certificados bajo la nueva norma española fueran proyectos que habíamos acompañado desde fases tempranas. Llegar pronto a una normativa nueva no es suerte: es haber estado practicando antes.