Un triángulo perfecto entre la empresa, la universidad y la vida familiar

Fueron varios motivos los que llevaron a la creación de la cooperativa SIG. Por un lado, la necesidad de sus socios de aumentar su calidad de vida, compatibilizando la vida profesional con la familiar. Por otro, dar alas, aprovechar el conocimiento y la investigación universitaria y dejar atrás la dinámica de “la gran empresa”. Así, como resultado de la mezcla de estas tres motivaciones, los socios de esta empresa de Economía Social, sita en Nuevo Artica, pueden llevar a cabo trabajos de fondo, a través del estudio y la investigación así como ofrecer soluciones “innovadoras, eficientes, sostenibles, y sobre todo, aplicables y rentables”.

Xabier Barón, procedente del campo educativo, formativo y comunicativo, Óscar Alonso y Daniel Garralda, ambos doctores en Ingeniería, son los tres pilares de esta nueva empresa de la familia de la Economía Social creada este mismo mes de mayo. La idea inicial de crear SIG Servicios integrados de ingeniería, Sociedad micro cooperativa fue de Óscar que, desde el principio, la enfocó como un proyecto dedicado a aumentar la calidad de vida. Así mismo, otro de los objetivos con los que se creó la empresa fue el de la conciliación y por “sentir la motivación de un proyecto propio”. “Con esto buscamos una mejora del encaje de lo profesional con lo personal”, asegura.

Por ello, decidió intentar poner este proyecto en marcha por su cuenta “para progresar”. Y es que Óscar proviene del ámbito educativo de la UPNA y del mundo de la gran empresa por lo que ha podido ver que el conocimiento “está desaprovechado porque es complicado que un profesor de universidad ponga en marcha un proyecto en solitario , sin embargo, emprendiendo en solidario aumenta su potencial de desarrollarlo”.

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Cooperativa de Emprendedores, sensación dulce y motivadora

Aunque la cooperativa apenas cuenta con un mes, el proyecto ya tiene, más o menos, un año de vida puesto que proviene de la Cooperativa de Emprendedores de ANEL en la que ha tenido la oportunidad, junto a otras empresas de diferentes sectores, de testar su idea. Y no sólo de ver si la idea podría funcionar en el mercado o no si no que también ha vivido la evolución del proyecto hasta el punto de que se sumaron otros dos socios. “Para nosotros formar parte de la Cooperativa de Emprendedores ha supuesto una sensación dulce y motivadora. Nos ha enseñado qué significa ser empresa y nos ha sido (y sigue siéndolo) de gran ayuda”, apuntan.

Óscar y Daniel se encargan de la parte técnica de la empresa mientras que Xabier se ocupa del modelo de negocio, de gestión y se incorpora con el objetivo de abrir la línea de formación ya no solo como una segunda línea de actuación económica si no como una filosofía: “integramos micro-formaciones en los servicios a nuestros clientes, cursos de alto impacto en hitos del proyecto para favorecer su autonomía y empoderarles técnicamente, aportando un factor diferenciador, un valor añadido al compartir el conocimiento de las soluciones y sistemas surgidos de su colaboración”.

Además de este valor principal, cuentan con otros como son la alta especialización, el corporativismo, la alta cualificación y su red de colaboradores, procedentes de la universidad y con un habitual contacto con el mundo de la empresa. De esta manera, “ellos sacan partido de la colaboración y mayor rentabilidad a sus proyectos”, señalan.

Economía social, un modelo que puede ofrecer formas de relación laboral, personal e institucional más naturales y sostenibles

Su relación con ANEL comienza a raíz de un anuncio publicado en prensa. A partir de ahí, decidieron acercarse para solicitar información y conocieron a Alfredo Chourraut, quien les invitó a un curso de emprendimiento. Los técnicos les han ayudado en el proceso legal, en la gestión de ayudas y han sido los que “en el laberinto burocrático, nos han dicho hacia que lado girar”.

Desde el principio tuvieron claro que querían optar por la familia de la Economía Social ya que “casa mucho con nuestra manera de ser, somos personas inquietas, activas socialmente y colaboramos con distintas asociaciones y colaboraciones”. De esta manera, el punto en común de la preocupación por la sociedad y por el medio ambiente, les lleva a enfocar su actividad profesional hacia estos ámbitos. “Para nosotros esto supone una motivación extra, subrayan. Creemos firmemente en la economía social cooperativa y colaborativa como un modelo que puede ofrecer formas de relación laboral, personal e institucional más naturales y a la larga más sostenibles”, añaden.

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